Estudio y práctica del Principio
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Sección 1. El Período de Esclavitud en Egipto y el Período de Persecución bajo el Imperio Romano

El período de 400 años desde Noé hasta Abraham fue invadido por Satanás a causa del fallo de Abraham en la ofrenda. Por lo tanto, durante el período de esclavitud en Egipto, para restaurar por indemnización este período de 400 años, la descendencia de Jacob fue miserablemente perseguida por los egipcios durante los 400 años desde que él y las setenta personas de su familia, centradas en sus doce hijos, entraron en Egipto. El período de la persecución bajo el Imperio Romano fue para restaurar este período por indemnización. Los doce apóstoles, los setenta discípulos y los cristianos, centrados en Jesús, tuvieron que sufrir una miserable persecución bajo el Imperio Romano durante 400 años con el fin de restaurar por indemnización el período de 400 años de preparación para la llegada del Mesías que había sido invadido por Satanás a causa de la crucifixión.

En el período de esclavitud en Egipto, el «Primer Israel», la nación escogida, se separó de Satanás, que los invadió a causa del fallo de Abraham en la ofrenda, mediante la circuncisión (Ex. 4:25), la ofrenda de sacrificios (Ex. 5:3) y guardando el Sábado (Ex. 16:23). Por consiguiente, durante el período de persecución por el Imperio Romano, el Segundo Israel, la nación escogida, tenía que separarse de Satanás cumpliendo con los Sacramentos de la Santa Comunión y el Bautismo, ofreciendo a los santos como sacrificios vivientes y guardando el Sábado.

Una vez que el período de 400 años de esclavitud en Egipto terminó, Moisés subyugó a Satanás mediante el poder de los tres grandes milagros y las diez plagas, y puso rumbo a la tierra de Canaán conduciendo fuera de Egipto al Primer Israel, la nación escogida. Del mismo modo, en el período de persecución bajo el Imperio Romano, después que terminaron los 400 años de persecución del Segundo Israel, Jesús influenció espiritualmente al emperador Constantino y lo indujo a reconocer públicamente al Cristianismo en el año 313, y finalmente hizo que Teodosio I declarase al Cristianismo como la religión nacional. De este modo, los cristianos llegaron a estar restaurados espiritualmente en Canaán, fuera del mundo satánico.

En la Era del Antiguo Testamento, en la cual Dios había realizado Su providencia por medio de condiciones externas de indemnización, según la ley, Dios subyugó al Faraón dándole a Moisés el poder de hacer milagros y señales. Pero ya que la Era del Nuevo Testamento es el período en el cual Dios realizó Su providencia con condiciones internas de indemnización, según la Palabra, Dios obró entonces por medio de la reforma espiritual.

Una vez terminado el período de esclavitud en Egipto, Moisés estableció el centro del Antiguo Testamento recibiendo los Diez Mandamientos y las palabras en el monte Sinaí. El Primer Israel, la nación escogida, llegó a establecer la voluntad para recibir al Mesías, recibiendo las tablas de piedra, el tabernáculo y el arca de la alianza. Del mismo modo, después del período de persecución bajo el Imperio Romano, el Segundo Israel, la nación escogida, canonizó el Nuevo Testamento reuniendo los relatos y las palabras de los apóstoles para cumplir espiritualmente los Diez Mandamientos y el ideal del templo de la Era del Antiguo Testamento. Así ampliaron el fundamento para recibir al Señor de la Segunda Llegada estableciendo iglesias centradas en las palabras. En el período que siguió a la llegada de Jesús, éste y el Espíritu Santo han estado guiando a los cristianos directamente, por lo tanto, Dios no tuvo que establecer a ninguna otra persona como figura central de toda la providencia, que sustituyese a Dios, como lo había hecho en el período anterior de la providencia.