Estudio y práctica del Principio
Mis marcadores
    Todavía no tiene marcadores.
Capítulo 4.

La Era Providencial de la Restauración y la Era de la Prolongación de la Restauración desde el Punto de Vista de la Identidad de Tiempo Providencial

Como hemos expuesto anteriormente, el propósito de la providencia de la restauración es, en definitiva, establecer el fundamento para recibir al Mesías. Por ello, a medida que ésta se prolonga, la providencia para restaurar este fundamento debe repetirse. Es decir, con el fin de establecer el fundamento para recibir al Mesías; primeramente, la figura central en la providencia de la restauración debe establecer el fundamento de fe ofreciendo sacrificios simbólicos aceptables por Dios, por medio de ciertos objetos condicionales durante cierto período de tiempo; en segundo lugar, debe establecer el fundamento de substancia ofreciendo sacrificios substanciales aceptables por Dios, después de establecer la condición de indemnización para eliminar la naturaleza caída. Por consiguiente, el curso de la providencia de la restauración, que es la repetición de la providencia para restaurar el fundamento para recibir al Mesías, es en definitiva la repetición de la providencia para restaurar por indemnización la ofrenda simbólica y la ofrenda substancial. Por lo tanto, la era de la identidad de tiempo providencial, formada por la repetición del curso providencial para restaurar el fundamento para recibir al Mesías, está constituida en definitiva por los hechos históricos en la providencia de la restauración por indemnización de las dos ofrendas antes mencionadas.

Estudiemos ahora el carácter de cada era providencial de acuerdo con estos principios. Para entender el carácter de una era, necesitamos una clara comprensión de la nación central encargada de la providencia y de las principales fuentes históricas que se refieren a ella.

La historia de la humanidad se ha formado por la historia de numerosas naciones. Sin embargo, Dios, escogiendo una nación especial de entre todas las naciones y haciéndola seguir el curso modelo providencial de la restauración para establecer el fundamento para recibir al Mesías, la educa para que sea el centro de Su providencia y para que dirija la historia de la humanidad. A la nación escogida para tal misión se la denomina la «nación de los elegidos de Dios», o el «pueblo escogido de Dios».

La nación de los elegidos de Dios estaba formada originalmente por los descendientes de Abraham, que había establecido el fundamento a nivel familiar para recibir al Mesías. Por lo tanto, la nación central, que había llevado a cabo la providencia de Dios en la era providencial de la restauración, era Israel, la nación escogida. Por consiguiente, la historia de la nación israelita es el material histórico de la historia providencial de la restauración en esta era.

Sin embargo, desde que los israelitas entregaron a Jesús a la crucifixión perdieron su calificación como nación escogida. Jesús, que previó esto, se lo dijo una vez en la parábola de los viñadores y concluyó: «...Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos» (Mt. 21:43). Pablo dijo también que no todos los descendientes de Israel pertenecen a Israel, sino que el pueblo de la voluntad y la promesa de Dios son «Israel» (Rm. 9:6-8).

En realidad, la nación central de la prolongación de la restauración que comienza con Jesús no ha sido la nación israelita, sino los cristianos, que heredaron la providencia divina de la restauración que no se realizó. Por lo tanto, la historia cristiana es la fuente histórica de la historia providencial de la restauración en esta era. En este sentido, si llamamos a la descendencia de Abraham en la Era del Antiguo Testamento el «Primer Israel», los cristianos de la Era del Nuevo Testamento pueden ser llamados el «Segundo Israel».

Cuando comparamos el Antiguo Testamento con el Nuevo Testamento, los cinco libros de la ley (del Génesis al Deuteronomio), los doce libros de historia (desde Josué a Ester), los cinco libros poéticos (desde Job hasta el Cantar de Salomón) y los diecisiete libros de profecías (de Isaías a Malaquías) del Antiguo Testamento, se corresponden a los Evangelios, Hechos, cartas de los Apóstoles y el Apocalipsis respectivamente. Sin embargo, en los libros de historia del Antiguo Testamento, está registrada la historia completa de los 2.000 años del «Primer Israel», mientras que en los Hechos del Nuevo Testamento sólo está escrita la historia del «Segundo Israel» (cristianos) en los días de Jesús. Con el fin de estudiar y comprender la providencia divina desde el tiempo de Jesús hasta el presente, debemos remitirnos a la historia del Cristianismo como fuente de referencia además de los «Hechos» del Nuevo Testamento. Por consiguiente, la historia cristiana se convierte en la fuente histórica que encierra la historia providencial de la restauración desde Jesús.

Comparando los caracteres de cada uno de los períodos que han formado la era providencial de la restauración y la era providencial de la prolongación de la restauración, conectados por la identidad de tiempo centrada en la historia del «Primer Israel» y la historia del «Segundo Israel», podemos comprender más claramente que la historia humana se ha desarrollado de acuerdo con una providencia consistente y concreta del Dios vivo.

Índice
  1. Sección 1. El Período de Esclavitud en Egipto y el Período de Persecución bajo el Imperio Romano
  2. Sección 2. El Período de los Jueces y el Período de las Iglesias Cristianas bajo el Sistema Patriarcal
  3. Sección 3. El Período del Reino Unido y el Período del Reino Cristiano
  4. Sección 4. El Período de los Reinos Divididos del Norte y Sur y el Período de los Reinos Divididos del Este y Oeste
  5. Sección 5. El Período de Cautiverio y Regreso del Pueblo Judío y el Período de Cautiverio y Regreso Papal
  6. Sección 6. El Período de Preparación para la Llegada del Mesías y el Período de Preparación para la Segunda Llegada del Mesías
  7. Sección 7. El Desarrollo de la Historia desde el Punto de Vista de la Providencia de la Restauración