Sección 1. La Raíz del Pecado
Hasta ahora, nadie ha conocido la raíz del pecado, la cual está arraigada profundamente dentro del ser humano y lo lleva incesantemente hacia el pecado y el mal. Exclusivamente los cristianos creen que Adán y Eva, el primer hombre y la primera mujer, comieron el fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, y que este acto fue la raíz del pecado. Hay un número de creyentes que afirman que el fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal es el fruto de un árbol real, mientras que otros creen que el fruto es un símbolo. Estas diversas opiniones llevan a diferentes interpretaciones y, por tanto, a la confusión.
1.1 El Árbol de la Vida y el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal
Muchos cristianos hasta el día de hoy creen que el fruto que causó la caída de Adán y Eva, fue literalmente el fruto de un árbol. Pero, ¿cómo pudo Dios, el Padre del hombre, hacer un fruto tan tentador (Gn. 3:6) como para que sus hijos arriesgaran sus vidas por comerlo? ¿Cómo pudo El colocar un fruto tan dañino donde Sus hijos podían alcanzarlo tan fácilmente?
Jesús dijo: «No es lo que entra por la boca lo que hace impuro al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que hace impuro al hombre» (Mt. 15:11). Entonces, ¿cómo podrían los alimentos que el hombre ingiere causarle la caída? El pecado original del hombre ha sido heredado desde el primer hombre y la primera mujer. ¿Cómo algo comestible podría ser la fuente de este pecado o la causa de la transmisión del pecado original a los hijos?
El pecado original es heredado y transmitido a través del linaje de sangre. Lo que el hombre come no puede ser transmitido de una generación a la siguiente. Hay muchas personas que creen que Dios creó el fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal y mandó al hombre que no comiera de él con el fin de probar su obediencia. Debemos preguntarnos: ¿Probaría un Dios de Amor tan despiadadamente al hombre mediante un fruto que podía causarle la muerte?
Adán y Eva sabían que morirían si comían del fruto, porque Dios se lo había dicho. Aún así, comieron de él. No podemos comprender por qué Adán y Eva, que no estaban ni mucho menos muertos de hambre, desobedecieron el mandato de Dios a riesgo de sus propias vidas. Sin duda alguna el fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal debió ser algo tan extraordinariamente estimulante y tan ardientemente deseado que el miedo al castigo - incluso la muerte - no pudo impedir que comieran de él.
Si el fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal no era un fruto material, sino un símbolo, ¿qué representa este símbolo? Para contestar esta pregunta comencemos con un examen del Árbol de la Vida, que creció en el Jardín del Edén junto con el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal (Gn. 2:9). Cuando descubramos el verdadero carácter del Árbol de la vida, conoceremos también la naturaleza del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.
1.1.1 El Árbol de la Vida
Según la Biblia, la esperanza del hombre caído se encuentra en el Árbol de la Vida; es decir, en llegar a ser un Árbol de la Vida. Los israelitas del Antiguo Testamento consideraban al Árbol de la Vida como su esperanza última (Pr. 13:12). La esperanza de los cristianos desde los días de Jesús hasta nuestro tiempo se ha dirigido hacia el Árbol de la Vida (Ap. 22:14). Puesto que la última esperanza del hombre caído es el Árbol de la Vida, podemos concluir que la esperanza de Adán antes de su caída era también el Árbol de la Vida.
¿Por qué podemos llegar a la conclusión de que la esperanza de Adán era alcanzar el Árbol de la Vida? Génesis 3:24 dice que, después de que Adán cometió el pecado, Dios colocó un querubín y una espada de fuego para guardar el Árbol de la Vida. Debido a su caída, Adán fue arrojado del Jardín del Edén (Gn. 3:24) sin haber logrado alcanzar el Árbol de la Vida. Desde entonces, el hombre caído siempre ha puesto su esperanza en lograr lo que Adán falló en conseguir: el Árbol de la Vida.
¿Cuál debió haber sido la esperanza de Adán imperfecto mientras estaba creciendo hacia la perfección? Sin lugar a dudas no puede ser otra cosa que la perfecta madurez humana, realizando así el ideal divino de la creación. Así pues, ahora podemos comprender la importancia del Árbol de la Vida como «el hombre maduro que ha realizado el ideal de la creación», el Adán perfecto. El Árbol de la Vida representa al Adán perfecto.
Si Adán hubiera alcanzado el Árbol de la Vida, todos sus descendientes también podrían haber alcanzado el Árbol de la Vida y de esta manera podrían haber realizado el Reino de los Cielos sobre la tierra. Pero Adán cayó y Dios colocó la espada de fuego en la entrada del Jardín para guardarlo. Entonces, el Árbol de la Vida permanece desde entonces como la esperanza del hombre caído, que está tratando de restaurar el ideal de la creación. ¿Por qué la búsqueda del camino que lleva a alcanzar el Árbol de la Vida es tan difícil que nadie lo ha conseguido? El hombre caído, cargando con el pecado original, no puede alcanzar esta meta sólo por su propia capacidad o esfuerzo, por eso debe venir a la tierra un hombre que haya realizado el ideal de la creación e injertar a todos los hombres caídos en sí mismo, en armoniosa unidad (Rm. 11:17). Por lo tanto, como dice en Proverbios 13:12, podemos ver que el Árbol de la Vida, al que los creyentes de la Era del Antiguo Testamento aguardaban fervientemente, fue precisamente Jesús.
Está claramente expresado en Génesis 3:24 que Dios impidió el camino de Adán hacia el Árbol de la Vida con las espadas de fuego. Entonces sin que estas fuesen retiradas, el ser humano no podría dirigirse hacia este Árbol de la Vida. Tal como está registrado en Hechos 2:3-4, los creyentes, en el día de Pentecostés, pudieron recibir el Espíritu Santo, mediante el cual toda la humanidad podría dirigirse a Jesús, el Árbol de la Vida, y unirse con él. Pero esto sólo pudo ocurrir después de la distribución de las «lenguas de fuego»; es decir, la espada de fuego que guardaba el camino hacia el Árbol de la Vida.
De esta forma, los cristianos están sólo injertados espiritualmente a Jesús. Así pues, por más ardiente que sea la fe en Jesús de los padres, ellos no pueden dar nacimiento a hijos sin pecados, que también tienen que seguir el mismo curso de la redención de los pecados. Esta realidad nos deja ver que incluso los más piadosos santos aún no han sido capaces de eliminar el pecado original; por consiguiente, incluso ellos no tienen más remedio que transmitir este pecado a sus hijos (ref. Parte I, Cap. IV, Sec. I).
Por eso, Cristo debe venir de nuevo a la tierra como el Árbol de la Vida, para llevar a cabo la providencia de la redención de la humanidad del pecado original, injertando a los hombres en sí mismo. Por esta razón, los creyentes de la Era del Nuevo Testamento esperan el Árbol de la Vida señalado en Apocalipsis 22:14, que simboliza al Señor de la Segunda Llegada.
Podemos comprender que el propósito de la providencia divina de la salvación es restaurar el Árbol de la Vida que fue perdido en el Jardín del Edén (Gn. 2:9), a través del Árbol de la Vida mencionado en Apocalipsis 22:14. Debido a la caída, Adán no pudo alcanzar el primer Árbol de la Vida. Por consiguiente, Cristo debe venir de nuevo como el último Adán (Ap. 22:13), con el fin de salvar al hombre caído. Por esta razón, a Cristo se lo llama «el último Adán» (1 Co. 15:45).
1.1.2 El Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal
Dios no sólo creó a Adán, sino que también creó a Eva como la esposa de Adán. ¿No es lógico que si en el Jardín del Edén había un árbol que simbolizaba al hombre maduro, haya otro que represente a la mujer madura? El Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal que, como fue descrito, estaba junto con el Árbol de la Vida (Gn. 2:9) era, pues, el símbolo de Eva perfecta.
La Biblia se refiere a Jesús como la vid (Jn. 15:5), o el olivo (Rm. 11:17). De igual forma, Dios al enseñar en clave los secretos de la caída del hombre representó a Adán y Eva perfectos con los dos árboles.
1.2 La verdadera identidad de la serpiente
En la Biblia leemos que la serpiente tentó a Eva a cometer el pecado (Gn. 3:4-5). ¿Qué significa esta serpiente? La respuesta se encuentra estudiando el verdadero carácter de la serpiente en el contenido del tercer capítulo del Génesis.
La serpiente, descrita en la Biblia, pudo conversar con el hombre. Además, causó la caída del hombre, que es un ser espiritual. Por consiguiente, la serpiente debió haber sido también un ser espiritual. Conocía el mandamiento de Dios de prohibir al hombre comer del fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Esto nos dice decisivamente que era un ser espiritual.
En Apocalipsis 12:9 leemos más detalladamente que «fue arrojada la gran Serpiente, la Serpiente antigua»; que es llamada el Diablo, por algunos, y Satanás por otros. Esta «Serpiente antigua» era la misma que tentó a Adán y Eva en el Jardín del Edén. Es llamada el Diablo o Satanás, quien como sabemos ha dirigido constantemente a la mente humana hacia el mal. Por lo tanto, Satanás debe ser un ser espiritual. Si el Diablo es espiritual, la serpiente que simboliza al Diablo debe ser también espiritual. Así pues, hemos demostrado que la serpiente que tentó al primer hombre y a la primera mujer no era un animal, sino un ser espiritual.
Una cuestión que debemos resolver, entonces, es si la serpiente existió antes del tiempo de la creación o si fue uno de los seres creados. Si la serpiente fuera un ser que existía antes de la creación con un propósito contrario al de Dios, la lucha entre el bien y el mal en el mundo sería inevitable y eterna. La providencia de la restauración de Dios, entonces, no tendría significado y el monoteísmo, la creencia de que todas las cosas fueron hechas por un solo Dios, sería descartado. No podemos evitar la conclusión, pues, de que el ser espiritual, representado por la serpiente, era un ser originalmente creado para un propósito bueno y que más tarde cayó y se degradó convirtiéndose en Satanás.
¿Qué clase de ser espiritual pudo haber conversado con el hombre, conociendo la voluntad de Dios, viviendo en el cielo (el mundo del espíritu) y que pudo dominar el alma humana, transcendiendo el tiempo y el espacio, incluso después de su caída y degradación? Como no hay otro ser que tenga tales características excepto un ángel, no podemos menos que creer que la serpiente debió haber sido el nombre simbólico de un ángel. Leemos en II Pedro 2:4, que Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno. Esto demuestra definitivamente que la verdadera identidad de la serpiente, que tentó al hombre a pecar, era un ángel.
La lengua de la serpiente está hendida en dos. Esto simboliza a un hombre o un ser que manifiesta dos cosas diferentes con una sola lengua, un ser que vive una doble vida con un solo corazón. La serpiente es también el símbolo de alguien que induce a los demás a que se sacrifiquen por su propio beneficio. La serpiente enrosca su cuerpo alrededor de la presa, y luego la devora. Por estas razones, la Biblia asemeja al ángel que tentó al hombre con una serpiente.
1.3 La caída del ángel y la caída del hombre
Ahora sabemos que la serpiente que tentó al hombre fue un ángel, y que este ángel, al caer en el pecado, se convirtió en Satanás. Investigaremos más detalladamente qué clase de pecado cometieron el ángel y el hombre.
1.3.1 El delito del ángel
En Judas 1:6-7, se lee: «Y además que a los ángeles, que no mantuvieron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los tiene guardados con ligaduras eternas bajo tinieblas para el juicio del gran Día. Y lo mismo Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, que como ellos fornicaron y se fueron tras un uso antinatural de la carne, padeciendo la pena de un fuego eterno». Según esto, podemos razonar que el ángel cayó a consecuencia de un acto inmoral de uso antinatural de la carne y que este acto fue la fornicación.
La fornicación es un delito que no puede ser cometido por una persona sola. Por consiguiente, debemos descubrir con quién cometió el ángel fornicación en el Jardín del Edén. Con el fin de conocer esto, investiguemos qué clase de delito fue cometido por el hombre.
1.3.2 El delito del hombre
En Génesis 2:25, leemos que Adán y Eva estaban desnudos y no se avergonzaban de su desnudez. Pero, después de la caída, sintieron vergüenza de su desnudez y se hicieron un delantal de hojas de higuera para cubrir sus partes bajas (Gn. 3:7). Si hubieran cometido el pecado comiendo un fruto literal de un «árbol de la ciencia del bien y del mal», en vez de hacer esto, habrían ocultado sus manos y sus bocas, porque es naturaleza humana ocultar el área de la transgresión. Que cubrieran sus partes sexuales, claramente indica que estaban avergonzados de las áreas sexuales de sus cuerpos, debido a que habían pecado mediante ellas. Según esto, sabemos que cometieron el pecado con las partes sexuales de sus cuerpos.
En Job 31:33, está escrito: «¿He disimulado mis culpas a los hombres, ocultando en mi seno mi pecado…?». Adán ocultó su transgresión cubriendo las partes sexuales de su cuerpo después de la caída. Esto de nuevo indica que la parte sexual del cuerpo de Adán fue el lugar de la transgresión. ¿Cómo es que las partes bajas de Adán se convirtieron en una vergüenza? Demás está decir que es debido a que Adán cometió el pecado con esta parte.
En el mundo anterior a la caída del hombre, ¿qué acto pudo haber cometido el hombre a riesgo de su propia vida? No pudo ser otra cosa que un acto de amor. El propósito de la creación de Dios al decir «creced y multiplicaos» (Gn. 1:28), solamente podría realizarse a través del amor. Por lo tanto al considerar el propósito de la creación, el amor no puede sino ser lo más precioso, lo más sagrado. Sin embargo, desde la caída los hombres en general han considerado el acto del amor como algo despreciable, debido a que el amor fue precisamente la causa de la caída humana. Esto nos demuestra más claramente el hecho de que también el hombre cayó debido a la fornicación.
1.3.3 El acto de adulterio entre el ángel y el hombre
Hasta ahora, hemos aclarado que el hombre cayó en la tentación del ángel y pecó. Ambos, el hombre y el ángel, cayeron debido a la fornicación. En el mundo de la creación, los hombres y los ángeles son los únicos seres espirituales que pueden tener una relación de amor. Según lo anterior, llegamos a la conclusión de que debió haber ocurrido algún acto de adulterio entre el hombre y el ángel. Así, en Juan 8:44 dice, «Vuestro padre es el Diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre». En Apocalipsis 12:9, enseña que el Diablo es Satanás, y que Satanás es «la serpiente antigua» que tentó al hombre. Según estos versículos bíblicos, podemos afirmar que el hombre es el descendiente del Diablo, y, naturalmente, el descendiente de Satanás; y por ello, es el descendiente de la serpiente.
¿Bajo qué circunstancias el hombre se convirtió en descendiente del ángel caído, es decir de Satanás? Porque los antepasados humanos fornicaron con el ángel, entonces todos los hombres nacen con el linaje de Satanás. Así, como el hombre caído no nace con el linaje de Dios, sino con el de Satanás, en Romanos 8:23, dice que: «...también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior (por no ser hijos legítimos) anhelando el rescate de nuestro cuerpo». En Mateo 3:7, Juan Bautista reprochó al pueblo incrédulo, llamándoles «raza de víboras» —hijos de Satanás—. De nuevo en Mateo 23:33, Jesús reprendió a los judíos, diciéndoles «¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar de la condenación de la gehenna?» Según estas referencias bíblicas, podemos afirmar que hubo una relación adúltera entre el ángel y el hombre, y que esto fue la causa de la caída del hombre.
1.4 El fruto del bien y del mal
Previamente, hemos aclarado el hecho de que el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, simboliza a Eva. ¿Qué es entonces el fruto del árbol? Es el amor de Eva. De igual manera que un árbol frutal se multiplica por su fruto, que contiene la semilla, Eva debería haber multiplicado hijos del bien por medio de su amor centralizado en Dios. Pero en su lugar, Eva multiplicó hijos del mal por medio de su amor centralizado en Satanás. Eva fue creada para llegar a ser perfecta recorriendo el período de crecimiento. A través de su amor, Eva podría haber dado frutos buenos o frutos malos. Por esta razón, su amor fue designado como «el fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal», y ella misma fue designada como el «Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal».
Entonces, ¿qué significa el acto de comer del fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal? Cuando decimos que comemos algo, significa que lo hacemos parte de nuestra propia sangre y carne. Eva debió haber multiplicado hijos de un linaje bueno mediante su sangre y carne de bondad, derivada del «fruto» bueno que comiera en su amor centralizado en Dios. En vez de ser así, ella originó una sociedad de pecado, multiplicando hijos de un linaje malo mediante su sangre y carne de maldad, derivada del «fruto» malo que comió en su amor centralizado en Satanás. Por consiguiente, que Eva comiera del fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, significa que tuvo una relación de sangre con el ángel (Satanás) mediante su amor malo centralizado en él.
Génesis 3:14, dice que Dios maldijo al ángel caído, diciendo que se arrastraría sobre su vientre y comería polvo todos los días de su vida. «Sobre tu vientre caminarás», significa que el ángel se convertiría en un ser miserable, incapaz de funcionar adecuadamente conforme a la forma original de la creación. Tener que «comer polvo», significa que tenía que vivir recibiendo malos elementos de vitalidad del mundo malo y estar privado del derecho de tener elementos de vida de Dios, puesto que fue arrojado del cielo (Is. 14:12, Ap. 12:9).
1.5 La raíz del pecado
De acuerdo a lo que ha sido deducido por la Biblia, hemos llegado a comprender que la raíz del pecado no es que los primeros humanos comieron un fruto, sino que tuvieron una relación ilícita de sangre con un ángel simbolizado por la serpiente. Por esta razón, no multiplicaron el linaje bueno de Dios, sino que multiplicaron el linaje malo de Satanás.
Además, hay otros hechos que demuestran claramente que la raíz del pecado del hombre brota del adulterio. Debido a que la raíz del pecado empezó por una relación de sangre, el pecado original fue transmitido de generación en generación. Todas las religiones que enseñan cómo eliminar el pecado, han considerado al adulterio como el pecado más grave, y han puesto énfasis en llevar una vida ascética con el fin de prevenirlo. Esto también demuestra que la raíz del pecado está en el adulterio. Los israelitas fueron circuncidados como una condición de redención para llegar a ser los elegidos de Dios, debido a que la raíz del pecado está en el hecho de haber recibido la sangre mala a causa del adulterio, y quisieron santificarse estableciendo una condición para que la sangre mala fuera quitada de su carne.
La causa principal de la decadencia de numerosas naciones, héroes nacionales y patriotas, fue el adulterio, debido a que el impulso de cometer adulterio, la raíz del pecado, estaba siempre actuando en la mente del hombre sin que fuera consciente de ello. Podremos eliminar todos los demás pecados elevando la ética y moralidad del hombre a través de la religión, educación y el mejoramiento del sistema social y económico. Pero en las circunstancias presentes nadie puede impedir el delito del adulterio, que está aumentando cada vez más a medida que la civilización hace la vida humana más fácil y más indolente. Por consiguiente, nunca podremos esperar que el mundo ideal sea establecido, a menos que podamos erradicar la fuente de este delito. Por ello, el Señor de la Segunda Llegada debe ser capaz de resolver este problema completamente. Todos estos hechos prueban que la raíz del pecado se encuentra en el adulterio.
- Sección 1. La Raíz del Pecado
- Sección 2. La Motivación y el Proceso de la Caída
- Sección 3. La Fuerza del Amor, la Fuerza del Principio y el Mandamiento para la Fe
- Sección 4. El Resultado de la Caída Humana
- Sección 5. La Libertad y la Caída
- Sección 6. La Razón por la cual Dios no Intervino en el Acto Caído de los Primeros Antepasados Humanos