Estudio y práctica del Principio
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Sección 2. La Motivación y el Proceso de la Caída

Ya hemos aclarado en la Sección I el hecho de que la serpiente que causó la caída de Eva fue un ángel. Debido a que la motivación de la caída humana se encuentra precisamente en el ángel, debemos saber algo más acerca de él, antes de que podamos realmente conocer la motivación y el proceso de la Caída.

2.1 La creación del ángel, su misión y su relación con el hombre

Todos los seres fueron creados por Dios. Los ángeles no pueden ser una excepción. Dios creó el mundo angélico antes que nada. Génesis 1:26, relata la historia de la creación: «Hagamos al hombre a imagen nuestra, según nuestra semejanza», poniendo la primera persona en plural. La razón no es que estuviera hablando como una trinidad, como lo han interpretado muchos teólogos, sino es debido a que estaba hablando a los ángeles, que habían sido creados antes que el hombre (Gn. 1:26).

Dios creó a los ángeles como sirvientes que tenían que asistirle en la creación del universo, y en su administración (He. 1:14). Los ángeles comunicaron a Abraham las importantes palabras de la bendición de Dios (Gn. 18:10), anunciaron la concepción de Cristo a María (Mt. 1:20, Lc. 1:31), y le quitaron a Pedro las cadenas y lo ayudaron a salir de la cárcel (Hch. 12:7-11). Además de estos, podemos encontrar un sinnúmero de ejemplos en la Biblia de ángeles que trabajaron para Dios. En Apocalipsis 22:9, el ángel se designa a sí mismo como un «siervo», mientras que en Hebreos 1:14, se llama a los ángeles «espíritus servidores». Además, podemos ver en muchos versículos bíblicos pruebas consistentes de que los ángeles han sido creados para honrar y alabar a Dios (Ap. 5:11-12, 7:11-12).

Estudiemos ahora la relación entre el hombre y los ángeles, conforme a los principios de la creación. Ya que Dios creó a los hombres como Sus hijos, dándoles dominio sobre toda la creación (Gn. 1:28), el hombre tendría que dominar a los ángeles también. I Corintios 6:3 dice que el hombre tiene autoridad incluso para juzgar a los ángeles. Todos los que se comunican con el mundo espiritual frecuentemente, ven a ángeles sirviendo a los santos del Paraíso. Esto también es un buen ejemplo que ilustra que los ángeles sirven a los hombres.

2.2 La caída espiritual y la caída física

Dado que Dios creó al hombre con una parte espiritual y una parte carnal, la caída ocurrió también en el espíritu y en la carne. La caída espiritual fue la relación de sangre entre el ángel y Eva, mientras que la caída física fue la relación de sangre entre Eva y Adán.

¿Cómo pudo haber una relación sexual entre el ángel y el hombre? El contacto entre un espíritu y un hombre aquí en la tierra (que tiene un espíritu), no es muy diferente del contacto entre dos seres humanos aquí en la tierra. Por ello, la unión sexual entre un ser humano y un ángel es realmente posible.

Podemos comprender lo que se ha dicho aquí aún más claramente mediante los siguientes relatos. En la sociedad humana se cuentan historias de hombres que en la tierra llevan una vida matrimonial con un espíritu. Está la historia del ángel que, en lucha con Jacob, le golpeó en el hueso del muslo y le dislocó la cadera (Gn. 32:25). Incluso hay otro relato sobre los ángeles que se aparecieron en casa de Abraham y comieron la carne y otros alimentos que había preparado para ellos (Gn. 18:7-8), y los dos ángeles que visitaron a Lot y comieron el pan sin levadura que cocinó para ellos. Los hombres de la ciudad, excitados por el deseo sexual después de haberlos visto, rodearon la casa y llamaron a voces a Lot: «¿Dónde están los hombres que han venido donde ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos» (Gn. 19:5). Estos ejemplos ilustran la posibilidad de contacto entre hombres y ángeles.

2.2.1 La caída espiritual

Dios creó el mundo angélico (Gn. 1:26) y puso a Lucifer (que significa «Lucero, hijo de la Aurora» en Is. 14:12) en la posición de arcángel. Lucifer estaba en la posición de monopolizar el amor de Dios como canal de amor entre Dios y el mundo angélico, de igual manera que Abraham era el canal para la bendición de Dios a los israelitas. Sin embargo, Dios, después de crear a los hombres como Sus hijos, los amó mucho más que a Lucifer, quien había sido creado como Su sirviente.

En realidad, Lucifer seguía recibiendo la misma cantidad de amor de Dios que recibía antes de la creación del hombre, pero cuando vio que Dios amaba más a Adán y Eva, sintió una especie de amor disminuido. Esta situación es similar a la parábola bíblica de los obreros que habían empezado a trabajar muy temprano por la mañana, y viendo que aquellos que empezaron más tarde y que trabajaron muy poco recibieron la misma paga que ellos, se sintieron pagados injustamente, aunque recibieron la cantidad prometida (Mt. 20:1-15). Lucifer, al sentir una pérdida de amor, trató de tentar a Eva para que se rindiera ante él, con el fin de poder disfrutar en la sociedad humana de la misma posición que tenía en el mundo angélico. Esto fue el motivo de la caída espiritual.

Todas las cosas fueron creadas para recibir el dominio de Dios por medio del amor. Por ello, el amor es la fuente de la vida y un elemento esencial para la felicidad y el ideal de toda la creación. Por esta razón, cuanto más amor alguien recibe de Dios, más hermoso o hermosa llega a ser esta persona. Así pues, era natural que Eva, quien fue creada como hija de Dios, se viera muy bella a los ojos de Lucifer, quien fue creado como sirviente. Además, cuando Eva fue susceptible a su tentación, Lucifer se sintió fuertemente estimulado por un impulso de amor hacia Eva. En ese momento, Lucifer se atrevió a seducir a Eva a riesgo de su vida. Lucifer, que abandonó su posición debido a su deseo excesivo, y Eva, que deseaba que se le abrieran los ojos y ser como Dios a través de una relación sexual antes de estar preparada para tenerla, formaron así una base recíproca y tuvieron una relación sexual a través de su acción de dar y recibir (Gn. 3:5-6). Debido a que la fuerza del amor originada por su acción de dar y recibir no estaba basada en el Principio, ellos cayeron en una relación impura de amor espiritual.

Conforme al principio de que los hombres fueron creados para intercambiarse elementos con el ser objetivo con quien forman un solo cuerpo mediante el amor, Eva recibió ciertos elementos de Lucifer cuando ambos se unieron formando un solo cuerpo mediante el amor. En primer lugar, ella recibió de Lucifer el sentimiento de miedo que se originó en su conciencia culpable, a causa de su violación del propósito de la creación. En segundo lugar, ella recibió sabiduría, con la que pudo darse cuenta de que el esposo pensado para ella en la naturaleza original de la creación no era Lucifer, sino Adán. En aquel tiempo Eva estaba todavía en el período de inmadurez. Por tanto, era inmadura en sabiduría comparada con la del arcángel, que había alcanzado un cierto nivel de madurez. Así pues, ella recibió sabiduría del arcángel.

2.2.2 La caída física

Adán y Eva deberían haberse convertido en marido y esposa, eternamente centrados en Dios, después de haber alcanzado su perfección. Sin embargo, Eva se unió con Adán inmediatamente después de haber tenido la relación ilícita con el arcángel, y así Adán también cayó en su período de crecimiento. Esta relación conyugal prematura entre Adán y Eva fue centrada en Satanás, y causó la caída física.

Como se señaló antes, Eva adquirió por la caída espiritual con el arcángel el sentimiento de miedo que provenía de la angustia de su conciencia culpable, y la sabiduría para comprender que su verdadero esposo no era el arcángel, sino Adán. Eva entonces sedujo a Adán con la esperanza de poder liberarse del miedo derivado de la caída e incluso presentarse ante Dios después de formar un solo cuerpo con Adán, que fue creado para ser su esposo. Este fue el motivo que dio lugar a la caída física.

Eva, habiéndose unido con el arcángel a través de su relación sexual ilícita, estaba en la posición del arcángel con respecto a Adán. Por tanto, Adán, a quien Dios amaba, aparecía muy hermoso para ella. Adán era la única esperanza de Eva para volver a Dios. Por esto, Eva tentó a Adán, de igual forma que el arcángel la había tentado a ella. Eva, en la posición de Lucifer, y Adán formaron una base recíproca y a través de su acción de dar y recibir, el poder de ese amor fuera del Principio hizo que Adán abandonara su posición original de la creación y finalmente causó que Eva y él tuvieran una relación sexual ilícita.

Adán, al unirse con Eva, heredó todos los elementos que Eva había recibido de Lucifer, de igual forma que ella los adquirió. Estos elementos vienen siendo ininterrumpidamente transmitidos a sus descendientes. A pesar de la caída de Eva, si Adán hubiera alcanzado la perfección sin formar una base recíproca con la Eva caída, él, como el sujeto perfecto, habría permanecido intacto, y la providencia para restaurar a Eva habría sido mucho más fácil. Sin embargo, Adán cayó también, y la humanidad habiendo heredado el linaje de Satanás, ha venido multiplicando el pecado hasta nuestros días, perpetuando así el linaje de Satanás.