Sección 3. La Unificación de las Religiones Mediante la Resurrección por Retorno
3.1 La unificación del Cristianismo mediante la resurrección por retorno
Como explicamos en la Sección II, 3 (2) de este capítulo, los hombres espirituales de la etapa de espíritu de vida, descienden del Paraíso a los santos en la tierra que tienen la posibilidad de alcanzar la etapa de espíritu divino creyendo en el Señor de la Segunda Llegada y sirviéndole. Ellos pueden finalmente entrar en el Reino de los Cielos con el mismo mérito que los santos en la tierra, al cooperar en el cumplimiento de la voluntad de la providencia de la restauración. Por esta razón, en los días de la Segunda Llegada, todos los hombres espirituales del Paraíso descenderán a los santos en la tierra y cooperarán con ellos.
El tiempo de su visita puede variar conforme a la fe del individuo, su predisposición natural y las realizaciones de sus antepasados por la voluntad de Dios. De esta manera, tarde o temprano los santos en la tierra están destinados a servir al Señor de la Segunda Llegada y a dedicarse a la voluntad de Dios mediante la cooperación de los hombres espirituales del Paraíso. Por lo tanto, el Cristianismo está destinado a unificarse.
3.2 La unificación de todas las demás religiones mediante la resurrección por retorno
Como se estudió en «La Consumación de la Historia Humana», no podemos negar el hecho histórico de que todas las religiones, que en realidad tienen un propósito idéntico, están siendo absorbidas gradualmente por la esfera cultural cristiana. Por consiguiente, el Cristianismo no es sólo para los cristianos, sino que tiene la misión de cumplir el propósito último de todas las religiones que han aparecido en el pasado. Naturalmente, el Señor de la Segunda Llegada, que viene como la figura central del Cristianismo, también vendrá en el papel de Buda, de quien los budistas creen que volverá de nuevo, así como también en el papel del «Verdadero Hombre», cuya aparición anticipan los confucianistas, y del «Chung Do Ryung» («El Heraldo del Camino de Justicia»), esperado por muchos coreanos. Además, él vendrá también como la figura central cuya llegada esperan todas las demás religiones.
Por esta razón, los hombres espirituales que creyeron en otras religiones aparte del Cristianismo en su vida en la tierra tendrán que volver, al igual que los hombres espirituales del Paraíso, con el fin de recibir el mismo beneficio de la resurrección en el tiempo de la Segunda Llegada, aunque el tiempo de su visita puede variar conforme a sus posiciones espirituales. De esta forma, ellos están destinados a descender a los hombres en la tierra que pertenecen a sus religiones y conducirlos hacia el Señor de la Segunda Llegada, ayudándoles a tener fe y servir al Señor, para realizar así la voluntad de Dios. Por lo tanto, todas las religiones se unificarán finalmente, centralizadas en el Cristianismo.
3.3 La unificación de los hombres sin religión mediante la resurrección por retorno
Los hombres espirituales que durante su vida no creyeron en ninguna religión pero llevaron una vida de buena conciencia, también vienen de nuevo a su debido tiempo con el fin de recibir el beneficio de la resurrección a través de la segunda llegada. De esta forma, cooperan con los hombres en la tierra de buena conciencia ayudándoles a encontrar y servir al Señor de la Segunda Llegada y a participar en la realización de la voluntad de Dios. Podemos dar el ejemplo de los Tres Reyes Magos que vinieron de Oriente y adoraron al niño Jesús (Mt. 2:1-6).
El propósito último de la providencia de la restauración de Dios es salvar a toda la humanidad. Por ello, la intención de Dios es hacer desaparecer el infierno completamente, después de acabar el periodo de tiempo necesario para pagar completamente toda la indemnización. Si el infierno permanece eternamente en el mundo de la creación incluso después de la realización del propósito del bien de Dios, llegaríamos a la contradicción de que Dios es imperfecto, sin hablar de la consiguiente imperfección de Su ideal de la Creación y Su providencia de la restauración.
Si el corazón de los padres en las familias caídas se siente acongojado por la desgracia de tan solo uno de sus hijos, ¡cuánto más lo siente Dios, que es el Padre Celestial! En 2 Pedro 3:9, encontramos: «No se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa, sino que usa de paciencia con nosotros, no queriendo que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversión». Por consiguiente, el infierno no puede existir en el mundo ideal que debe realizarse de acuerdo a la voluntad de Dios. Las fuerzas de Satanás incluso dieron testimonio de que Jesús era el hijo de Dios (Mt. 8:29). Cuando lleguen los Últimos Días, incluso los espíritus malos descenderán a los hombres en la tierra de su mismo nivel y cooperando con ellos tomarán parte en la realización de la voluntad de Dios. Finalmente, después de su debido período de tiempo, se conseguirá el propósito unificado de la creación.