Sección 3. La Historia de la Providencia de la Restauración y «Yo»
El cuerpo individual llamado «yo» es, después de todo, un producto de la historia de la providencia de la restauración. Este «yo» es el personaje que debe cumplir el propósito hacia el cual se dirige la historia. Por lo tanto, «yo» debo vivir para la voluntad de la historia. Con el fin de hacer esto, «yo» debo establecer horizontalmente, centradas en «mí mismo», todas las condiciones de indemnización que son demandadas por la historia de la providencia de la restauración desde hace mucho tiempo. Sólo al hacer esto, «yo» puedo llegar a ser el fruto deseado por la historia de la providencia de la restauración. Por lo tanto, «yo» debo restaurar horizontalmente por indemnización en mi generación, centradas en mí mismo, todas las misiones de todas las eras que no pudieron cumplir los profetas y los santos, elegidos para realizar el propósito de la providencia de la restauración en el curso de la historia. Si no es así, «yo» no puedo llegar a ser el individuo que ha cumplido el propósito de la providencia de la restauración.
Para que «yo» sea este vencedor histórico, «yo» debo conocer con precisión el corazón de Dios cuando trabajó con los profetas y los santos, el significado fundamental de que Él los llamara y las misiones providenciales que Él les confió. No hay nadie entre los seres humanos caídos que pueda llegar realmente a tal posición por sí mismo. Por ello, debemos comprender todas estas cosas por medio del Señor de la Segunda Llegada, quien debe venir como el cumplimiento de la providencia de la restauración. Creyendo en él, llegando a ser un cuerpo con él, debemos estar en la posición de establecer, horizontalmente, todas las condiciones verticales de indemnización de la historia de la providencia de la restauración.
De esta manera, el camino que han recorrido todos nuestros predecesores, que vinieron a realizar la voluntad de Dios en la providencia de la restauración, es el que hoy nosotros mismos debemos recorrer de nuevo. Además, debemos recorrer los caminos que ellos no recorrieron. Los seres humanos caídos no pueden jamás encontrar el camino de la vida sin conocer las particularidades y el contenido de la providencia de la restauración. Esta es la razón por la que debemos conocer detalladamente el principio de la restauración.