Cristología
Cristología
- Las preguntas que entran dentro del campo de la Cristología incluyen la Trinidad, es decir, la relación entre Jesús y el Espíritu Santo centrados en Dios,
- así como el renacimiento y la relación entre Jesús, el Espíritu Santo y el ser humano caído.
- Hasta ahora nadie ha contestado completamente estas preguntas.
- A causa de ello, hay mucha confusión en la vida de fe y en las doctrinas del Cristianismo.
- Para resolver estas cuestiones primero debemos comprender el valor del ser humano original recibido en su creación.
El valor del ser humano que ha cumplido el propósito de la creación
- La relación mutua que existe entre Dios y el ser humano perfecto puede ser comparada a la relación entre la mente y el cuerpo del ser humano.
- Así como no podemos separar a la mente y el cuerpo cuando forman una unidad en un ser humano perfecto centrado en Dios,
- de igual forma nunca podremos romper la relación establecida por Dios y el ser humano perfecto cuando forman un solo cuerpo a través del fundamento de cuatro posiciones.
- En este estado el ser humano vive en perfecta unión con el corazón y los sentimientos de Dios.
- El ser humano que cumple el propósito de la creación llega a ser el templo donde Dios habita constantemente (1 Co. 3:16),
- asumiendo así divinidad.
- Como Jesús dijo, el ser humano debe llegar a ser perfecto como nuestro Padre Celestial es perfecto (Mt. 5:48).
- Por consiguiente, el ser humano que ha cumplido el propósito de la creación asume el valor divino de Dios.
- Segundo, consideremos el valor del ser humano centrados en el propósito por el cual fue creado.
- El propósito de Dios al crear al ser humano fue sentir felicidad a través de él.
- Cada individuo tiene características especiales que los demás no tienen.
- Aunque el número de gente en la tierra es muy grande, no se pueden encontrar dos personas con individualidades idénticas.
- Cada individuo es el objeto substancial de Dios que refleja un aspecto particular de Sus esencialidades duales.
- Por lo tanto, en toda la creación sólo hay un individuo que, al formar una base recíproca con las esencialidades duales particulares de Dios que están en la posición de sujeto para ese individuo, pueda devolver alegría estimulante a Dios como Su objeto substancial.
- Cualquier ser humano que haya cumplido el propósito de la creación es una existencia única en todo el universo.
- La afirmación de Buda, «Yo soy mi propio Señor en todo el cielo y la tierra», es razonable a la luz de este principio.
- Tercero, estudiemos el valor del ser humano desde el punto de vista de la relación entre el ser humano y el resto de la creación.
- El ser humano que ha cumplido el propósito de la creación llega a ser el señor de toda la creación (Gn. 1:28).
- Con el ser humano como el mediador, el mundo invisible y el mundo visible efectúan la acción de dar y recibir.
- Por ello, un ser humano que ha cumplido el propósito de la creación es el resumen substancial de todo el cosmos.
- Por esta razón se dice que el ser humano es un microcosmos.
- El ser humano tiene un valor equivalente al de todo el macrocosmos.
Jesús y el ser humano que ha cumplido el propósito de la creación
- La historia humana es la historia de la providencia de la restauración.
- Su fin es establecer el Reino de los Cielos sobre la tierra, restaurando en la consumación de la historia el Árbol de la Vida (Ap. 22:14) que fue perdido en el Jardín del Edén (Gn. 3:24).
- Si Adán hubiera realizado el ideal de la creación, se habría convertido en el Árbol de la Vida (Gn. 2:9); y todos sus descendientes también habrían llegado a ser árboles de la vida.
- Sin embargo, Adán cayó, anulando la voluntad (Gn. 3:24), y desde entonces, la esperanza de los seres humanos caídos ha sido siempre restaurarse como el Árbol de la Vida (Pr. 13:12, Ap. 22:14).
- Ya que el ser humano caído no puede restaurarse como el Árbol de la Vida por su propio esfuerzo, debe venir un ser humano que haya cumplido el ideal de la creación como el Árbol de la Vida, y todos los seres humanos deben injertarse en él.
- Cristo, simbolizado como el Árbol de la Vida (Ap. 22:14), es este hombre que tiene que venir.
- El Adán perfecto, simbolizado por el Árbol de la Vida del Jardín del Edén, y Jesús, representado también por el Árbol de la Vida (Ap. 22:14), son idénticos desde el punto de vista de ser hombres que han realizado el ideal de la creación.
- Por lo tanto, ambos tendrían el mismo valor.
- El Adán perfecto, simbolizado por el Árbol de la Vida del Jardín del Edén,
- y Jesús, representado también por el Árbol de la Vida (Ap. 22:14), son idénticos desde el punto de vista de ser hombres que han realizado el ideal de la creación.
- Por lo tanto, ambos tendrían el mismo valor.
- Un ser humano perfecto, a la luz del propósito de la creación, debería ser perfecto, como Dios es perfecto (Mt. 5:48). Así, el ser humano perfecto es tan valioso que incluso posee divinidad.
- El ser humano perfecto es un ser único y señor de toda la creación.
- Por consiguiente, el ser humano tiene el mismo valor que todo el macrocosmos.
- No es posible asumir un valor más grande que el del ser humano que ha cumplido el propósito de la creación.
- Jesús es verdaderamente un ser humano de este valor.
- Cuando Felipe le pidió a Jesús que le mostrara a Dios, Jesús le contestó: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: muéstranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí?» (Jn. 14:9-10).
- La Biblia dice: «En el mundo estaba y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció» (Jn. 1:10).
- Jesús también dijo: «En verdad, en verdad os digo: antes que naciese Abraham, yo soy» (Jn. 8:58).
- Basándose en todos estos versículos bíblicos, muchos cristianos han creído hasta ahora que Jesús es Dios mismo, el Creador.
- Jesús, como un hombre que ha cumplido el propósito de la creación, es un solo cuerpo con Dios. Así, a la luz de su divinidad, Jesús puede muy bien llamarse Dios. Sin embargo, no puede ser de ninguna manera Dios mismo.
- La relación entre Dios y Jesús puede ser comparada a la que existe entre la mente y el cuerpo.
- El cuerpo, como el objeto sustancial que refleja a la mente, forma un solo cuerpo con la mente. Así el cuerpo puede ser llamado la segunda mente (la imagen de la mente), pero el cuerpo de ningún modo puede ser la mente misma.
- De igual manera, Jesús, al ser un solo cuerpo con Dios, puede ser llamado el segundo Dios (la imagen de Dios), pero de ninguna forma puede ser Dios mismo.
- Es verdad que quien ha visto a Jesús ha visto a Dios (Jn. 14:9-10); pero Jesús no dijo esto para indicar que él era Dios mismo.
- Está escrito (Jn. 1:14), que Jesús es la Palabra hecha carne. Esto significa que Jesús es la substancialización de la Palabra; es decir, la encarnación de la Palabra.
- Se escribe (Jn. 1:3) que todas las cosas fueron hechas por la Palabra, y de nuevo (Jn. 1:10) se dice que el mundo fue hecho por Jesús; naturalmente, Jesús puede ser llamado el Creador.
- Un ser humano que haya cumplido el propósito de la creación es el resumen substancial de todo el cosmos y es también el centro de armonía de toda la creación. En este sentido, se puede decir también que el mundo fue creado por un ser humano de perfección.
- Además, Dios planeó que el ser humano se situara en la posición de ser el creador sobre todas las cosas, dándole incluso Su propia naturaleza creativa.
- Esto se realizaría después de alcanzar la perfección cumpliendo su propia parte de responsabilidad.
- Visto según esta perspectiva, podemos comprender que la Biblia (Jn. 1:10) sólo aclara el hecho de que Jesús era un ser humano que ha cumplido el propósito de la creación, lo cual no quiere decir que él era el Creador mismo.
Jesús y el ser humano caído
- Jesús tenía el valor de un ser humano que ha realizado el propósito de la creación y esto le calificaba para dominar a todo el cosmos, incluyendo a los ángeles (1 Co. 15:27).
- Jesús, al no tener pecado original, no tiene ninguna susceptibilidad a la invasión de Satanás.
- Jesús conocía completamente el corazón y la voluntad de Dios.
- Experimentaba los sentimientos de Dios como si fueran los suyos propios.
- El ser humano caído carece del valor del ser humano original que ha cumplido el propósito de la creación.
- Cayó en una posición tan baja que incluso llegó a admirar a los ángeles, que fueron creados para servirlo.
- El ser humano caído, teniendo el pecado original, es aún susceptible a la invasión de Satanás.
- El ser humano caído no conoce el corazón y la voluntad de Dios; y si ha tenido algún conocimiento, siempre ha sido muy limitado.
- El ser humano no tiene ningún valor mientras permanezca en el estado caído.
- Pero cuando renazca a través de Cristo, el Padre Verdadero,
- y cuando se convierta así en un hijo del bien, limpio del pecado original,
- entonces se restaurará como un ser humano que ha cumplido el propósito de la creación, al igual que Jesús.
El renacimiento y la Trinidad
- Jesús le dijo a Nicodemo, un líder de los judíos, que a no ser que naciera de nuevo no podría ver el Reino de Dios (Jn. 3:3).
- «Nacer de nuevo» significa nacer por segunda vez. ¿Por qué razón los seres humanos caídos deben nacer de nuevo?
- Si Adán y Eva, cumpliendo el ideal de la creación, se hubieran convertido en los Padres Verdaderos de la humanidad, sus descendientes habrían realizado el Reino de los Cielos sobre la tierra, como hijos del bien sin pecado original.
- Sin embargo, al caer, se convirtieron en los padres malos de la humanidad y multiplicaron hijos malos, construyendo así el Infierno en la tierra.
- Por lo tanto, los seres humanos caídos deben nacer de nuevo como hijos sin pecado original.
- Para nacer necesitamos a nuestros padres.
- Es imposible que los padres malos con pecado original den nacimiento a hijos del bien sin pecado original. Naturalmente, no podemos esperar encontrar a los padres del bien entre los seres humanos caídos.
- Estos padres deberían «descender» del Cielo. Jesús, que vino del Cielo, era el Padre Verdadero de la humanidad.
- Él vino como el Padre Verdadero con el fin de realizar el Reino de los Cielos sobre la tierra, dando renacimiento a los seres humanos caídos como hijos del bien sin pecado original.
- Sin embargo, un padre solo no puede dar nacimiento a los hijos.
- Debe haber una Madre Verdadera junto con el Padre Verdadero para dar renacimiento a los seres humanos caídos como hijos del bien.
- Ella es el Espíritu Santo.
- Por esta razón Jesús le dijo a Nicodemo que nadie puede entrar en el Reino de Dios a no ser que nazca de nuevo a través del Espíritu Santo (Jn. 3:5).
- «Logos» es una palabra helénica, que significa «palabra» o «ley».
- Está escrito (Jn. 1:1) que el Logos está en una posición objetiva ante Dios.
- Puesto que Dios, como el sujeto del Logos, contiene características duales en Sí mismo, el Logos, como su objeto, también debería contener características duales.
- Adán y Eva eran los objetos substanciales de Dios, originados por la división de las características duales del Logos.
- Si Adán se hubiera convertido en el Árbol de la Vida, como el ser masculino que ha realizado el ideal de la creación,
- y si Eva, simbolizada por el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, se hubiera convertido en el ser femenino que ha realizado el ideal de la creación,
- entonces ambos juntos habrían llegado a ser los Padres Verdaderos de la humanidad
- y habrían cumplido las tres grandes bendiciones de Dios para el ser humano, posibilitando así la realización del Reino de los Cielos sobre la tierra.
- Sin embargo, debido a su caída, el mundo se convirtió en el Infierno sobre la tierra.
- Por consiguiente, Jesús vino como el Padre Verdadero de la humanidad, con la misión del Árbol de la Vida (Ap. 22:14); es decir, como el segundo Adán (1 Co. 15:45).
- Entonces, es lógico que tenga que venir también la Madre Verdadera de la humanidad, con la misión del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal (Ap. 22:17); es decir, la segunda Eva.
- El Espíritu Santo vino como la Madre Verdadera para dar renacimiento al ser humano caído.
- Cuando creemos en Jesús como el Salvador,
- a través de la inspiración del Espíritu Santo,
- recibimos el amor de los Padres Verdaderos espirituales, que viene de la acción de dar y recibir entre Jesús, el Padre Verdadero espiritual, y el Espíritu Santo, la Madre Verdadera espiritual.
- A través de su amor se infunde nueva vida en quienes creen en Cristo,
- y todos renacen como un nuevo ser espiritual.
- Esto se llama «renacimiento espiritual».
- Jesús y el Espíritu Santo, con el fin de cumplir el propósito de la creación, están ante Dios como los objetos originados por la división substancial de Sus características duales.
- Ellos forman una unidad a través de la acción de dar y recibir y establecen el fundamento de cuatro posiciones centralizado en Dios.
- De esta forma, Jesús y el Espíritu Santo forman un solo cuerpo centrado en Dios; esto se llama la «Trinidad».
- Si Adán y Eva hubieran llegado a la perfección sin caer, formando una trinidad como los Padres Verdaderos centrados en Dios, y hubieran multiplicado hijos del bien, todos sus descendientes habrían crecido hacia la perfección formando también parejas ideales.
- Sin embargo, debido a la caída, Adán y Eva establecieron el fundamento de cuatro posiciones centralizado en Satanás.
- Así formaron una trinidad con Satanás.
- Sus descendientes han formado también trinidades centralizadas en Satanás y han creado una sociedad humana corrompida.
- Jesús y el Espíritu Santo sólo han cumplido la misión de los Padres Verdaderos espirituales, formando la Trinidad espiritual centralizada en Dios.
- Ya que Jesús y el Espíritu Santo han dado solamente el renacimiento espiritual, los santos están aún en la posición de sus hijos espirituales, restaurados solamente a través de la Trinidad espiritual.
- Cristo debe venir de nuevo en la carne y encontrar a su novia.
- Ellos formarán en la tierra una Trinidad substancial centralizada en Dios y llegarán a ser los Padres Verdaderos a la vez espirituales y físicos.
- Ellos darán el renacimiento espiritual y físico, haciendo que todos los seres humanos caídos formen (por parejas) trinidades substanciales centralizadas en Dios, después de haber eliminado el pecado original.
- Cuando los seres humanos caídos hayan establecido el fundamento de cuatro posiciones en su forma original centralizada en Dios,
- entonces el Reino de los Cielos sobre la tierra será restaurado mediante la realización de las tres grandes bendiciones que Dios dio al ser humano.